
El UP Viso seguirá compitiendo en División de Honor el próximo curso y continuará siendo el único equipo que ha estado en todas y cada una de las temporadas de la categoría autonómica desde su creación en 2017.
Pero esta nueva permanencia sabe diferente y mejor que las anteriores por varias razones. La primera de ellas porque hasta siete equipos (y por momentos han podido ser incluso más) van a descender a Primera Andaluza. Demasiados descensos. Pero ha sabido salirse de la quema el cuadro blanquiazul gracias a su regularidad. Sólo un 2 de 18 en el tramo ya más decisivo hizo que apareciesen los fantasmas por el San Sebastián, pero a ello respondió el equipo encadenando victorias hasta sellar la permanencia el pasado domingo.
Pero la otra razón es de gran peso por su significado. Y es que con esta permanencia se refrenda un proyecto arriesgado y valiente pero a la vez necesario en la entidad. En verano no sólo hubo un relevo en la directiva, también en el banquillo y una regeneración del equipo. Un proyecto completamente de cero y en algunos casos sirviendo de estreno en el fútbol sénior. Además, con la temporada ya bien avanzada, Mario García, el técnico visueño que empezaba el curso, daba un paso al lado por circunstancias personales, no dudando en coger el barco su segundo, Alberto González.
Pero quien no arriesga no gana, por eso esta permanencia es el triunfo de ese paso valiente que en verano dio Marta Jiménez como presidenta y con ella su equipo de trabajo, un equipo que ha seguido fiel a unas ideas y a una forma de hacer las cosas incluso cuando llegaron a aparecer ciertas dudas. Y aquí está la recompensa. El UP Viso seguirá en División de Honor y se queda en solitario a la fecha como máximo exponente del fútbol alcoreño.


